Vuelo 206



Radioblog—> Keane “Somewhere only we know” y Capítulo 68 de “Rayuela”

Acompañarte hasta el portal de tu casa, ver caer el sol,
las tablas de multiplicar, los números asomado a tu espalda.
Pasear, esperarte por la calle mosaico minada de chicles que aún existe.
Esconder el borrador. Plantar un árbol. Partir una tiza. Intuir que no hay medida.
Redescubrir la primera vez que aprendimos
el ritmo de nuestras respiraciones de Verano
en aquella pizarra de Octavo.
Las manos alzadas, las Ciencias Naturales, los papeles doblados.
Sabernos pan. Compartir tanda. El olor del horno en la panadería.
75 céntimos. Barra de cuarto. Sonreír a la chica de harina.
Despistar a la ciudad. Poner los relojes boca abajo. Arrancar horarios de tranvía.
Sugerir camisa por falda. Robar. Robar tiempo para besarnos los años.
Recoger los versos que nos dejamos rodando en las lavanderías.
Escribir esa última línea en la que queda todo tan claro.
Poder decirte tanto. Poder decirte tanto y tan poco.
Tu costumbre de dejarme sin palabras.
Radioblog—> “Ennio Morricone- For love one can die” /
(ES- Efecto Sonoro) Caja de Música
P.D: Y quién te lo iba a decir?… Es extraño, hace dos días es hace un año.

Enciendo la luz.
Tú y yo y kilómetros de alquitrán de por medio.
2 cruces en un mapa. 2 puntos difusos en las leyendas.
Apago la luz y hay un Fenómeno “Phi” en la habitación a oscuras.
Una ilusión de movimiento, de hilo entre el espacio que separa a 2 luces que parpadean.
Acerco la mano, mido, tanteo y hay una distancia recorrida.
Entre el “tú” y el “yo” siempre me han sobrado los pronombres.
Las medias bombillas nos delatan.
Somos 2 luces que pestañean a 2 metros.
Juego a desenfocarnos… Pulgar, Anular, Meñique… Duermo.
Enlaces sobre Fenómeno Phi—> MundoGestalt / Artículo
RadioBlog—> “El Novio del Olvido” - A.Calamaro /
(ES- Efecto Sonoro) El sonido de un Interruptor varias veces

Hay 11 tejados en la ciudad a los que siempre puedes volver si tienes frío.
Balones encalados mirando al cielo y 8 partes de ti en cada tejado.
Reconstruyo y guardo cada uno de tus pedazos
como sólo se puede guardar y reconstruir aquello que se quiere.
Es un misterio la forma que tiene la ciudad de nombrarte en 88 piezas,
de redescribir 3 felices tigres a rayas debajo de las uñas sin trabalenguas…
de retumbarme tu nombre en todo el cuerpo.
Busco el final de la columna, tus vértebras de mar,
el ticket del café para 2 que me sobra en los zapatos.
Una parada solicitada en el autobús que me acerque a tus aceras.
Busco. Y te busco porque nunca entendí ese laberinto de tactos separados.
Ese hombre sólo. Ese espacio acolchado en 5 cm de plástico.
Siempre vuelvo aquí arriba; buhardilla, tragaluces y patio de juguete,
cuando siento la necesidad de inventar un nuevo abecedario
que redefina esto de echarte de menos.
Escribo y lanzo aviones kamikazes
porque todo niño se merece una frase volada
antes de volver a la esquina del ring por las mañanas.
Te significo en el aire.
Intento “boca-nadas” en las que permaneces,
en las que la noche no pasa
y te detienes y te quedas para acomodarte el abrigo.
…También debería haber un lenguaje para esto…
Tengo las muñecas llenas de vocales abiertas
y mis poemas siguen flotando en la bañera.
Sigo empeñado en permanecer 7 segundos en el goteo de tus toallas,
en tu sonrisa en el umbral de cada puerta que cruzo,
en el olor a tierra mojada,
en el rastro de “lluviaducha” que pudiera quedarte 2 horas después en el pelo…
Pueden haber contratos a tiempo parcial
pero yo necesito una jornada completa para quererte.
Sé que el mundo cabe en 4 palabras bisilábicas y 3 edredones.
Nadie tiene la culpa en los imanes.
Sólo soy el chico que dibuja círculos a medias para que tú los cierres.
RadioBlog—> “B.S.O Deseando amar- Yumeji’s theme”

Dispárame sílabas que no quiera parar
mientras alguien encuentra una vacuna en alguna parte.
Búscame en los eslabones de los columpios
en los que todavía no nos hemos balanceado.
Reclama todos los huecos que sin ti sean sólo carencia, hambre de algo.
Cúrame las heridas por ausencia de mentón clavado en la clavícula.
Cuenta hasta 3 y escóndeme del pesquero de Delfines a la hora de cantar nanas.
Reinventa en papel de cebolla el espacio vacío en la nuca.
Abraza mis techos inciertos,
mis días sin contar, mis andares de pato,
mis cartas sin remite.
Necesito tus jerséis a rayas poblando mis percheros,
tu nariz tiritando en más de cuatro puntos cardinales,
tus dedos como traqueteo de vías por la espalda,
tu huella en el marca-libros.
Quiero llevarte al puente donde ruedan los lápices de colores que siempre olvido
cuando todos los semáforos te deletrean en MORSE
y no me queda más remedio que dejarte telegramas en las barandillas.
Sólo tú sabes lo que llevo en la mano izquierda
desde que me invitaste a compartir aquella naranja.
Conozco un lugar desde donde se puede llegar al funicular con hilos de bombilla.
Desde allí se ve el río con 3 folios deshaciéndose sobre el agua.
Una sola palabra en cada página. Son. De. Mar. Unos peces magníficos.
Preciso mirarte cuando miras a otro lado.
Acariciar la chapa de los trenes en los que vuelves.
Caminar con los brazos abiertos sobre los bordillos.
Bailar al ritmo de la llama de un mechero y tus dedales.
Estar en una ciudad en la que ninguno de los 2 vivimos.
Háblame en un idioma en el que te desconozca. Tengo ganas de traducirte.
P.D.0: Título tomado prestado de Cortázar.
Por paralelismo de petición, de encargo… :)
P.D.1: En el RadioBlog Lori Meyers con “Tokio ya no nos quiere”
(Capricho personal, qué le vamos a hacer! :) ).
“Si te quieres venir, que sea porque no te da igual…”

18:50. Estamos en un parque.
La chica que se esconde cada día detrás del séptimo árbol empezando por la izquierda
se pinta 5 galones de fresa que considera necesarios en la solapa.
Alza la barbilla y se dirige hacia mi en 15 planos.
Se queda a un metro de mi chaqueta.
Mira el Banco en el que estoy sentado.
El Boli. La libreta. Mis ojos.
Como alguien que sigue la ruta de algún mapa secreto.
El Banco. Mis ojos. La libreta. El Boli.
Hasta que todos los puntos que marca la leyenda encajan, y se mezclan.
El “Bancojo” y La “Bolibreta”
Saluda con la timidez inaudible de las voces que se dirigen a alguien por primera vez.
Le devuelvo el saludo. Sonríe. Se frota la nariz. Los guantes de lana entre sí.
Se presenta como la chica del séptimo árbol.
Yo hago lo propio como el chico del banco provisorio hasta las 7.
Me hace notar la coincidencia numérica de los jet-lags.
Sonrío.
Le replico que hoy hemos tenido una hora más.
Me pregunta a qué le escribo…
Suspiro. Estiro todo lo que puedo la mano fuera de la manga,
describo círculos en todas direcciones y contesto:
“A algo que está ahí, a algo que es imposible“.
Sorprendentemente asiente con mano apoyada en mejilla y me pregunta con entonación divertida si le dejo la “Bolibreta”
Como no? – Respondo a la vez que sonrío. Escribe. Cierra las tapas.
Deja reposar libreta y boli en el banco.
Dice que debe irse, con voz de verdades, sin falsas condescendencias.
Que es una pena. Pero que igual ya casi son las 7 y no estaré.
Promete volver. Y yo le prometo banco compartido si vuelve.
“A algo que está ahí, a algo que es imposible”
Pienso que “lo peor es no poder haberlo descrito mejor”
y agito la mano mientras se marcha.
Abro las tapas. Leo lo que se dejó entre mis líneas:
“Lo mejor es haberte entendido“.
Como?… No puede ser. Giro el cuello.
Huellas que siguen su estela en la arena.
Un niño bebiendo en la fuente
Palomas picando un tapón azul de botella de agua en primer plano…
Ella ya no está. No, ya no está.
Sonrío. Me apoyo en el respaldo. Alzo la cabeza hacia arriba.
Quizás algún día en el séptimo árbol empezando por la izquierda…
P.D: A todos los que se conocen, en alguna parte…
P.D: En el RadioBlog Maga con “Astrolabios” y su Intro :)

Pasos de astronauta por cada uno de tus 56 lunares.
Cuidado de pinza para la ropa en cada salto.
Puedo encontrar mi lugar en el mundo así,
asomado a una caracola escuchando tus latidos.
Besar como método para encender todas las luces.
Como cuando nos dibujábamos triángulos en la espalda
y aun no sabíamos que aquello era regalar el esquema de un ala.
Nadie me remueve tan bien los cristales del pecho.
Labios de Puntillas. Tacto endecasílabo
Cerillas, caja de madera y 5 sacapuntas en la mano.
Olvidar las llaves en la nevera y escapar con los cordones atados.
Zapatos siameses. Huella tuya. Huella mía.
Esquivar todas las colas de los comercios
en los que te cambian el corazón por réplica de plástico.
Indoloro. 2 x 1. Módico Precio.
Atravesar la calle del blanco y negro en la que la chica de los ojos grises sigue demostrando
que su forma de mirar no es tan sólo un color triste.
Alzar la mano y saludar al chico que desayuna jazmines con espinas cerca del puerto.
Acercarle la regadera como quien acerca un abrazo.
Todos los días, sin excepciones.
Tejer una manta que sepa bailar los días de lluvia
con los hilos que quedaron descolgados.
Seguir burlando la caída desde los 13avos. El hueco y su escalera.
Tocar un FA en tus muñecas meciendo la improvisación del último grillo.
Hacerme pequeño. Esconderme en tu lóbulo izquierdo con letra de hormiga.
Deletrear Efímero 2 veces como táctica para parar el tiempo.
Ver arder la mitad de esta ciudad,
los pisos vacíos por los que sólo llorarían
los fracs y sus inmobiliarias.
Dejarte notas de limón sobre la almohada.
Tener 1000 maneras de pronunciar amarillo.
Temblar como un tendedero cuando te has puesto una de mis camisas,
silbas sin cuadrículas
y estoy seguro de que algo nace en alguna parte…
Serigrafiar cuánto te he echado de menos.
Declararnos irremediablemente infinitos…
P.D: En el RadioBlog Portishead con “Roads”.
Un abrazo muy grande a todos ;)

Dejaste migajas de pan por todas las aceras para que pudiera encontrarte.
No sé si ésta es la primera que lanzaste o la que te precede a ti.
En el suelo, las hojas de árbol con 8 picos ruedan como en un ventilador sin enchufes gigante y borran todo rastro de flotadores salvavidas en la arena.
Mirándolas no puedo estar seguro a ciencia cierta de si tu tacto sabía a corteza.
Una vez me dijiste que habías guardado el otoño en los botones de tu blusa amarilla.
Que si alguna vez te tuviera que buscar… te buscase allí.
Recuerdo la frase. El problema es que no te recuerdo a ti.
El mundo se me aparece recién inventado. Como un collage de periódicos del que sólo tengo cuatro piezas. Como si estuviera completamente seguro de la mitad de cifras de un número de teléfono, al que la otra mitad han arrugado como a una servilleta.
Por eso es necesario que empiece desde 0. Intentar saber quién eres en la foto.
Recordar donde nos conocimos. Intuir que calle estás cruzando.
Pierdo el miedo a traducir amnesias (tus señales), los neones, la ciudad en puntitos de colores
y subo de 2 en 2 al tejado más alto. Vagabundo de tus piernas.
Una vez te dije que si alguna vez tuviéramos que enviarnos postales… el acuse de recibo se encontrase donde esta ciudad se parece demasiado a Tokio.
También recuerdo esta frase. Cuando la pronuncié no le dimos mucho sentido.
Sigo sin acordarme de ti.
Debe de ser aquí arriba. Recuerdo que ésta era nuestra ventana sin marcos. Algo como la Torre Taipei sin finanzas. Un buen lugar donde apartarse las nubes de las rodillas.
Desde la azotea, el pulso de la ciudad es el de alguien que ha estado corriendo sin motivo alguno durante 4 horas.
Las calles, los comercios, los faros y farolas y los coches parpadean,
como ver temblar un labio,
como el panel de control de un Boeing a punto de estrellarse.
En una parada de autobús cualquiera,
alguien abre la boca intentando tomar aire.
Todo se parece demasiado a Tokio. Debe de ser aquí.
Intento localizar entre las pinzas de los tendederos, el brillo,
la luciérnaga intermitente que dejé en tu ombligo.
No hay suerte, ni huella.
Me duermo sobre el tejado buscando atentamente la luciérnaga, como el que en el sueño desiste de contar otra oveja. Entonces viene un remolino de migajas, colores, caras que no recuerdo, tu perfume y todo lo demás. La noche se va cerrando como una persiana y como un fakir se traga todas las luces.
Se bajan los telones de las últimas funciones en los teatros y los trenes empiezan a arrastrar sus vagones vacíos.
5 minutos, 5 horas con los ojos cerrados, no hay manera de estar seguro.
Me despierto. Un globo rojo me roza la cara. Un globo rojo separado de una mano a un hilo que ha debido serpentear desde unos 57 pisos más abajo. Un invitado rojo y extraño. Lo atrapo sin caerme. Y sin saber por qué.
Una nota pegada: “ Cuando volverás a ver despegar aviones conmigo?”
Y las imágenes, y todos los telegramas vuelven a mi como cuando a un libro que se acaba de imprimir, le devuelven todo lo que tenía que decir. Como a un hotel al que acaban de renumerarle todas las habitaciones.
Tiritas y parches para el juguete estropeado de la memoria.
Sé quien soy, sé quien eres.
Al menos por ahora.
Al menos nuestros nombres.
Estamos más cerca de lo que pensaba.
5 Kilómetros hasta el aeropuerto.
P.D.1: En el RadioBlog—> “Yann Tiersen & Natacha Regnier - L’Echec” :)
P.D.2: A Tokio, que quizás nos quiere.

Escribir. Por piel, por poros, por axila.
“Ecrispirarte” toda la noche, sin remedio.
Salvarme de las esquelas anticipadas y de los esqueletos,
de los “antes-nós” y de las antenas.
Pegarle una patada al televisor y escapar de un portazo de los simuladores de entierros.
Saltar todas las aduanas.
Vencer por K.O los combates amañados sobre la lona que decían: Tírate en el quinto.
Hacer tragar los ases a los trileros de la mentira.
Fusilar a los que aplauden en los “Requiems”.
Correr.Patinar.Buscarte.
Necesito encontrarte toda la noche, sin remedio.
Seguir tu rastro en las aceras.
Regalarte el pendiente que hice con la espiral de mi libreta.
Empapelar el cuarto de letras que tartamudeen tu nombre.
50 hojas de 70 gramos sueltas.
Calcular cuántas postales son necesarias para construir una escalera hacia París
si Pablito tiene ahora cuatro.
Quemar todas nuestras máscaras en los canales de Venecia.
Pasarle el trapo a las ventanas sin paisaje.
Acurrucarnos entre cajas de manzanas,
y enredarme como un pez en tu goma para el pelo.
Respirar tierra mojada. Compartir nuestras migas. Mordernos sin vacunas ni veneno.
Atrapar una pelusa en el aire y enviarla en vuelo soplado pidiendo un deseo.
Improvisarnos de memoria como compañeros de pupitre.
Dejarnos de mensajes en el contestador. Colgarnos del segundero.
Dolernos como verdades en todo el cuerpo.
Tener la certeza de que no voy solo cuando duermo.
Hay mil caminos a escoger para equivocarme y no pienso coger ninguno.
Me dieron una tabla con las prioridades cambiadas y la partí.
Observar el espacio que hay entre mis dedos es empezar a recordarte.
Enumerar las formas que tengo de abrazarte es ganar al menos 4 segundos más de vida.
P.D.0: “Ecrispirar”: Verbo de raíz cortazariana. 1era Conjugación. Dícese de la acción de escribir como se respira.
P.D.1: Para los que “Ecrispiran” :)
P.D.2: Y en el RadioBlog un viejo amigo, Silvio Rodríguez con “Al final de la segunda Luna” :)
(Quizás una buena canción para un Aniversario :P)
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