August 21, 2004

Chico-Papel y Chica-Letra

... o navegaban como imposibles góndolas río-calle abajo...

Chico-Papel siempre vivió sin márgenes.
Fué reciclado 3 veces, si mal no recuerdo.
Recordaba lo feliz que había sido en el borrador de aquel poeta.
Aunque tambien tomó forma de página inicial del manual de instrucciones de un corazón y número 254 de libro editado, donde la protagonista de la novela perdía las llaves.
Conservaba pliegues en sus esquinas porque le gustaba prestarse a los niños que veían en él avión planeando en el aire.
Chico-Papel huía de las oficinas como del fuego de las chimeneas.
Sabía que allí las secretarias tenían la tendencia de arrugarlo y lanzarlo a un canasto donde habían más Chicos-Papel que hablaban sobre márgenes de ganancias, sistemas de explotación y previsión de riesgos.
Chico-Papel corría lejos, muy lejos del sonido de las trituradoras y de la fotocopia.
Y luego respiraba aliviado tumbado entre la hojarasca del parque.
A Chico-Papel nunca le importó amarillearse ni tener apariencia de pergamino. Pero, en ese momento, se sentía en un blanco vacío.
Chica-Letra nació entre un bote de tinta y las formas de una pluma. Recordaba su etapa numérica acompañando a los precios formando palabras como “cereales y mantequilla” en la máquina registradora de aquel supermercado de las afueras.
Etapa numérica perfectamente olvidable.
Chica-Letra una vez soñó con un lugar donde escribirse,
donde alguien compartía sus letras,
todavía no lo habia encontrado.
Un día Chico-Papel y Chica-Letra tropezaron en una esquina del centro de la ciudad.
Ella era una pintada contestataria en los ladrillos.
Él un papel de propaganda de piso astronómico, olvidado,
flotando en un remolino creado por la corriente.
A Chica-Letra se le cayó una A de la palabra Justícia en forma de saludo.
“A” que fue a parar en parapente a la palma de la mano de Chico-Letra.
Fue un saludo extraño pero inteligible.
No supieron volver a estar solos.
Por las noches… Chica-Letra posaba la palabra CABEZA sobre el hombro de Chico-Papel…
Chico-Papel se doblaba para arroparla.
Y se contaban sus reciclajes y errores tipográficos
Se escribían historias sin borradores que hacían cosquillas.
Y aprendían a dibujar a lápiz.
Un día de tormenta, como locos, y aun sabiendo el peligro que conllevaba ser papel y letra mojados.
Se abrazaron bajo la lluvia.
Atracción de agua y gotas resbaladas.
Papel y letra se disolvieron en pedacitos ínfimos de todo y de nada.
Pedacitos que flotaban en el aire como diminutas diademas colgadas de las farolas,
o navegaban como imposibles góndolas río-calle abajo.
Y así, divididos en mil mitades,
Chico-Papel y Chica-Letra fueron renombrando los lugares que encontraron a su paso…
Como ver nevar, como adhesivos imborrables y palabras nunca dichas
minúsculas bolitas de papel se posaron reinventando
los columpios y las terrazas,
los susurros y las calles
el mundo y las ciudades
tus manos y las mías.

P.D.0: Al fin y al cabo, quién era chico papel sin sus letras? :)
P.D.1: Y a los lugares a los que CH-P y CH-L no llegaron… es a lo que hoy día denominamos como “no tengo palabras
P.D.2: En el RadioBlog “In Other Words” de Ben Kweller :P

August 8, 2004

Steps (She’ s not anyone)

Circulos Concéntricos

Desnuda frente a la ventana de la Roulot contempla la probabilidad del abrazo.
En los traslados de ciudad, en las hogueras de las afueras,
le cuentan puñetazos, migajas de vida en periferia.
Historias de guitarras desafinadas.
De monedas que no acaban de caer por ninguna cara.
De tiradas con 2 dados que siempre suman 13. De Raíces sin Tierra.
Historias tristísimas, por las que quizás no valdría la pena
volver a agarrarse a la barra de metal tras el salto.
Pero ella siempre vió algo en el fondo.
Para ella siempre valió la pena.
Como cuando intuyes a través del agua hacia donde cayó tu penique en las fuentes de las de “Pide un Deseo”.
Sabe que la tierra mojada que pisa tambien tiene por lo que llorar.
Tambien se hizo a base de lágrimas.
En sus horas de almohada sueña con disolver los barrotes de la jaula de los leones.
Ceder algo de hielo al hombre de bigote que traga fuego.
Demostrar al gigante que sus zapatos no son tan grandes
como para que tropiecen con sus ganas de correr.
En las bambalinas la puedes encontrar, convenciendo al payaso para que no llore.

Cuando está ahi arriba, en ese columpio, parece que acunara mis sueños.

La chica que se confunde con las extensiones de tela. Despegues sin hora. Alas. Hélices. Piernas. Latido de Redoble de Tambor. Pómulos que sonríen a 20 metros. Ojos. Osa mayor. Parece que vaya a caer. Andrómeda. No cae. Via Láctea. Focos que no atinan. Que no captan.
Que no pueden. Carpa que no es suficiente. Bocas Abiertas. Circulos Concéntricos. Atracciones. No tiempo. No Espacio. Agujeros Negros.

Yo sólo puedo regalarle versos capicua.
Algo que pueda llevar entre funciones sin maquillaje, cuando escapa de los aplausos.
No quiero perder la oportunidad de tocarle la mano.
De saber si me acercó una estrella.
Definitivamente.
Se me hace muy complicado no enamorarme
… de la chica del trapecio.

P.D: No he podido evitarlo, en el RadioBlog—> “La Resa Dei Conti- Ennio Morricone”.
Aunque creo que esta música le va muy bien a la tensión de Circo, cuando el Circo era Circo… :)






















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